Microbiota, no estamos solos

Más de la mitad de nuestros genes no son humanos. Bacterias, virus, hongos y arqueas unicelulares han colonizado nuestro cuerpo. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

Hace 2000 millones de años una infinidad de “invisibles” y diminutos seres de una sola célula, y solo ellos, ocupaban las fosas oceánicas y sus rocas, los surtidores hidrotermales, los manantiales termales, las nubes... El mundo solo era habitado por microbios de “vida libre” o procariotas (células sin núcleo).

Aún no existían protistas ni hongos ni plantas ni animales de células nucleadas (eucariotas) sin las cuales la vida se habría limitado a ese conglomerado de microbios: a seres de una sola y básica célula no nucleada; es decir, meramente compuestos por una indispensable membrana que delimita y preserva a un fluido (citoplasma) en el que flota libre el ADN o código de instrucciones para el funcionamiento y transmisión hereditaria de la célula.

Las Células Eucariotas y Procariotas [ Aula365 – Los Creadores]
Bodas memorables
 

Según parece, y creen los científicos al día de hoy, la célula eucariota no se formó por evolución de otra anterior sino por una serie de “bodas memorables” o fusiones, principalmente entre arquea y bacteria. Desposorios en el que uno se queda a vivir dentro del otro y comparten genes (endosimbiosis seriada).

Los novios, arqueas y bacterias, son aparentemente semejantes pero funcionan con sistemas distintos, como PC y Macintosh. El arquea tiende a colonizar los entornos más inhóspitos y extremos; la bacteria fue la primera en elaborar su propio alimento. En la unión, como dote, las arqueas proporcionaron “el chasis”, y la bacteria, que quedó encerrada dentro del cónyuge, se convirtió en mitocondria, proporcionando energía. Los humanos tienen genes de carácter arqueal y otros más parecidos a los de las bacterias.

La nueva célula
 

Las nuevas células eucariotas, cooperando y agrupándose entre ellas, fueron dando origen a los seres pluricelulares como las plantas y los animales; que a su vez se convirtieron en anfitriones de las ingentes comunidades de microbios de vida libre: bacterias, hongos, arqueas e infinidad de virus. Hay más bacterias en nuestro intestino que estrellas en nuestra galaxia.

Microbiota y microbioma
 

Una persona normal contiene 30 billones de células humanas y 39 billones de células microbianas. Aunque creamos que estamos solos, nunca estamos solos. Viven en nuestra piel, boca, intestino, genitales..., se alimentan cuando comemos, viajan con nosotros como una aura viviente y al morir nos consumen. Una enorme serie de miles de especies, compitiendo entre ellas, negociando con el anfitrión, evolucionando y cambiando.

Cuando los niños nacen son colonizados por los microbios vaginales de la madre. El sistema inmunitario del recién nacido es “improntado” por ellos que los reconocerá como “los buenos”; de hecho reconocerá como “buenos” a los primeros microbios que encuentre. La rica leche de la madre no está hecha para el bebé sino para los microbios “buenos” que ya llegaron y se instalaron en el intestino; ellos la consumen y producen el alimento adecuado para el bebé.   

“Los microbios modularon la evolución del intestino de los mamíferos, y la forma del intestino de los mamíferos influyó en la evolución de los microbios”.
 
Llamamos microbiota al conjunto de microorganismos que conviven en el cuerpo y microbioma al conjunto total de los genes de estos microorganismos o microbiota.

Ese universo microbiano que llevamos dentro afecta a casi cualquier aspecto de nuestra salud. Al nacer cada persona comienza a adquirir su microbiota, que se modela en gran medida durante los tres primeros años de vida. El microbiota varía de persona a persona.

TFM (trasplante fecal de microbiota)
 

Rebecca con 61 años llevaba ocho meses con diarrea y pesaba 26 kilogramos de peso por culpa de la persistente bacteria C-diff que aunque a menudo sucumbe a los antibióticos sin embargo rebrota en una nueva forma. Fue tratada fármaco tras fármaco y ninguno funcionaba. Finalmente le hicieron un “trasplante fecal” y un vaso de heces de su marido (sano) le fue introducido a Rebecca mediante colonoscopia. Al día siguiente la diarrea se había detenido y al mes el C-diff había desaparecido.  

Este caso arquetípico no es representativo de la tasa de curaciones realizada mediante los TFM (trasplante fecal de microbiota) que no es una manera mágica de curar. El caso de Rebecca era desgraciadamente muy especial pero la matemática bacteriana es más compleja: conjuntos cambiantes con partes interconectadas interactuando entre sí. Además, la heces deben estar libres de patógenos como los de la hepatitis o el VIH, etc. La organización sin ánimo de lucro OpenBiomemantiene un banco de heces congeladas.

El futuro
 

Pero algunos como el zoólogo y filósofo Ed Yong ya auguran un futuro, en veinte o treinta años, en el que alguien que sufre ansiedad acude a una consulta médica y el doctor le prescribe una bacteria que actúa sobre el sistema nervioso y reprime la ansiedad. Y si su colesterol está alto le añade otro microbio que fabrica una sustancia que se lo baja, etc.

Alimentos probióticos
 

La Organización Mundial de la Salud define los “Probióticos” como “microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, benefician al anfitrión”.

Tal como dice Ed Yong “comparado con el bombo en torno a ellos sus beneficios son aún modestos” y las pruebas en laboratorios, después, no responden igual en los individuos… Una organización sin animo de lucro -Cochrane Collaboration- ha realizado un estudio que concluye en que los probióticos pueden acortar diarreas infecciosas, salvar la vida a pacientes con enterocolitis necrotizante y una horrible enfermedad que afecta a niños prematuros y aquí termina la lista. No hay pruebas de que ayuden a las alergias, asma, eccema, obesidad, diabetes, EII, autismo, etc.

Los probióticos son clasificados como alimentos, no como medicamentos y los fabricantes no se enfrentan a la compleja regulación de los últimos pero tampoco pueden venderlos anunciando que previenen o tratan una enfermedad específica porque eso lo hace la medicina.

En 2010 la Comisión Federal de comercio de Estados Unidos demandó a DANONE por afirmar que Activia puede “aliviar el estreñimiento pasajero” o ayudar a prevenir resfriados y la gripe. Y las marcas hablan de “equilibrar el aparato digestivo” o “aumentar las defensas”.

En 2007 la Unión Européa pidió a estas empresas que presentaran pruebas de lo que anunciaban. Las empresas presentaron informes sobre los alimentos y suplementos probióticos: todos fueron rechazados por el equipo consultivo de la UE que en 2014 prohibió el uso de la palabra probióticos en envases de alimentos y en la publicidad.

La Estafa de los Alimentos "Nutritivos" Danone y Actimel - Juicios Millonarios [Usted Esta Aqui]
Ed Yong
 

Uno de los libros más interesantes y actuales sobre las comunidades de microbios o microbiota que se hospedan en las plantas, animales y humanos es el de Ed Yong titulado “Yo contengo multitudes” de donde se han extraído datos para este artículo. Un libro fácil y ameno de leer a pesar de la complejidad del tema. Recomendable.  

Ed Yong afirma que “a pesar de tanta publicidad el concepto de los probióticos tiene solidez” y puede ser simplemente que las cepas que se están usando no sean las adecuadas.  

Ed Yong tiene un blog en National Geographic llamado “Not Exactly Rocket” y sus trabajos son publicados por NatureScientific AmericanBBCThe GuardianThe TimesThe New York Times,The New Yorker, etc.