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Mi querido pueblerino

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Vidas Paralelas - Teseo" de esta manera: "Acostumbran los historiadores ¡oh Sosio Seneción!, cuando en la descripción de los países hay puntos de los que no tienen conocimiento, a suprimir éstos en la carta, poniendo en los últimos extremos de ella esta advertencia: de aquí adelante no hay sino arenales faltos de agua y silvestres, o pantanos impenetrables, o hielos como los de la Escitia, o un mar cuajado."

Acaso no es esto mismo lo que hacen los teólogos de siempre y la mayoría de científicos de hoy poblando el mundo invisible de ángeles y demonios, los unos, y sentenciando que más allá de la materia no hay nada, los otros." data-share-imageurl="">

Comienza Plutarco el tomo I de "Vidas Paralelas - Teseo" de esta manera: "Acostumbran los historiadores ¡oh Sosio Seneción!, cuando en la descripción de los países hay puntos de los que no tienen conocimiento, a suprimir éstos en la carta, poniendo en los últimos extremos de ella esta advertencia: de aquí adelante no hay sino arenales faltos de agua y silvestres, o pantanos impenetrables, o hielos como los de la Escitia, o un mar cuajado."

Acaso no es esto mismo lo que hacen los teólogos de siempre y la mayoría de científicos de hoy poblando el mundo invisible de ángeles y demonios, los unos, y sentenciando que más allá de la materia no hay nada, los otros. No hacen igual los representantes de dios en la tierra previniendo y exhortando a los pueblerinos que más allá de la fe, la parroquia o la mezquita, no hay nada o como mucho ciénagas infranqueables. O los teóricos de los "ismos" con sus doctrinas, sistemas, modos o partidos cuando advierten que tras el liberalismo, o el capitalismo, o el comunismo, o el anarquismo, etc. etc. sólo hay arenales poblados de fieras; o acaso no es lo que hacen los políticos, instando a los pueblerinos a asumir que más allá del partido o del sindicato no hay más que pantanos impenetrables, o hielos como los de la Escitia...

Recoge también Plutarco en el Teseo la leyenda griega del barco en el cual volvieron desde Creta Teseo y los jóvenes de Atenas que tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era. La paradoja del barco de Teseo se pregunta si cuando a un objeto se le reemplazan todas sus partes, éste sigue siendo el mismo.

¿Ha cambiado la mentalidad de la sociedad porque el sermón dominical hoy sea retransmitido por televisión y la hoja parroquial ahora tenga formato Web? Es su rigor y seriedad lo que da valor al mensaje y no el medio por el cual éste sea trasmitido.

¿Ha cambiado el sistema de ordenamiento social porque la estructura de la vieja aldea haya sido reemplazada por otra en forma de moderno rascacielos? ¿Y sus habitantes, han dejado de ser "pueblerinos" porque ahora gusten de llamarse "ciudadanos"? ¿Es un calcetín remendado el mismo que cuando tenía un agujero? ¿Es el barco de Teseo el mismo con o sin reemplazos?...

Repuestas diversas. Desde la de Aristóteles de que lo que importa es la causa final, el propósito o finalidad prevista para el barco, hasta aquellas concentradas en la eficiencia de como los artesanos fabricaron y montaron la embarcación pasando por el respeto del diseño y los materiales de reemplazo;  o la visión de Heráclito de que "ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos."

Pero acaso no es el pasaje quien realmente hace al barco de Teseo, acaso no es el ánimo/a de sus tripulantes y de sus pasajeros quien lo mantiene como el mismo barco o lo convierte en otro distinto por más que las tablas sean nuevas o los remos estén construidos de haya o de abeto blanco con radiantes zunchos de bronce; acaso no es lo que hace al barco el ánimo/a de sus tripulantes a superar los miedos a las advertencias de teólogos y científicos de que más allá de los puntos de los que no tienen conocimiento sólo hay secos arenales, pantanos impenetrables y un mar cuajado .

Decía Luigi Galvani, el médico y físico italiano del siglo XVIII que descifró la naturaleza eléctrica del impulso nervioso: “dos opuestas sectas me combaten: la de los que saben algo y la de los que no saben nada".

Decía Platón: “Ningún hombre tiene inspiración profética cuando está en sus propios sentidos, sino que es necesario para ello que su mente se halle poseída por algún espíritu... hay quien presume de profeta y no es más que repetidor, por lo que de ningún modo se le debe llamar profeta, sino transmisor de visiones y profecías”

Así está el autodenominado "ciudadano", como si el rascacielos le hubiera dotado automáticamente de una condición superior a la de pueblerino: recibiendo y retransmitiendo los mismos mensajes y profecías desde hace milenios aunque usando canales distintos: ¡No cruces esta raya! ¡Cuidado, que te vas a perder! ¡No viajes más allá! ¡Fuera de tu secta no hay nada! ¡Por ese camino sólo encontrarás sinsentido! ¡Escucha mis consejos y no te desvíes! ...

Pueblerino es el habitante de un pueblo pero también viene a significar paleto, ordinario e ignorante, y esta última es la definición que enfrentamos a la de ciudadano como persona que habita en un Estado como sujeto de derechos civiles y políticos. Pueblerinos habitando rascacielos y navegando por la internet. Pueblerinos habitando una mini conciencia rodeada de etiquetas ¡No! ¡Alto ahí! ¡Media vuelta! ¡Peligro! ¡No pasar!... Pueblerinos por convicción que no son capaces de dar ni un paso fuera de los limites que le marcan sus teólogos, teóricos y la mayoría de los científicos.  

Querido hermano pueblerino, tome un día un barco, ya sea el de Teseo, el de Platón, el de Heráclito o el de Popeye el marino, tómese una semanita, fije un rumbo hacia alguna de las fronteras señalizadas con ¡Stop! ¡Más allá no hay nada! y crúcela. Cargue velas y navegue por lecturas y documentos, surque aquellas regiones excomulgadas y suprimidas de los mapas y verá que los arenales faltos de agua son frondosos y fértiles valles, que los pantanos impenetrables son inmensos lagos rebosantes de vida, que los hielos como los de la Escitia son ríos de aguas cristalinas que irrigan bosques y praderas, y que el mar cuajado es un inmenso océano sin límites donde nunca falta un soplo de viento que empuje las velas hacía nuevos parajes, y de estos a otros y más allá.

Retorne a casa y cuente su experiencia: no le creerán. Pero usted, querido ciudadano, ya no será nunca más un pueblerino habitando rascacielos, usted querido ciudadano, ya será un navegante para siempre, las fronteras prohibidas le marcarán nuevos retos y usted, querido ciudadano, habrá encontrado el sentido de la vida y también se habrá reencontrado consigo mismo.