¿Hay elecciones o referendum en la colmena?

¿Hay elecciones o referendum en la colmena? Sí y no. No, al estilo de las democracias occidentales pero las abejas obreras sí deben tomar decisiones que afectan de pleno al presente y futuro de la población mediante procesos muy interesantes. Y del mismo modo que tras unas elecciones democráticas algún o algunos de los aspirantes se conviertan en “cadáveres políticos” (a excepción de España) en la colmena también.

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La primavera trae prosperidad a la colmena y aumenta el número de ciudadanos en las colonias. Las obreras son las que deberán medir si las circunstancias son propicias o no para la creación de una nueva colmena. Una nueva colonia exige una nueva reina y sólo cuando exista podrá formarse otra población.

Aproximadamente en el mes de mayo las obreras preparan algunas realeras (celdas reales) para varias larvas de reina, hasta media docena y más a veces y las cuidan proporcionándoles el alimento adecuado. Es mejor tener reinas sobrantes, que se pueden eliminar en cualquier momento, a no tener ninguna por algún accidente.

Una semana antes de que la joven reina salga de su celda se produce la enjambrazón. La actividad de la colonia decae y las obreras se reúnen en grandes grupos a las puertas de la colmena, agrupan a algunos machos, y como obedeciendo una decisión común la mitad de la población entra en el interior de la colmena cayendo sobre los panales y llenando de miel sus estómagos sociales.

Las abejas que han tomado parte de este proceso salen entonces tumultuosamente por la piquera y formando un confuso torbellino, una nube de abejas, se elevan en el aire poco a poco. Con ellas, abandona el hogar la vieja reina.

Al principio no se alejan mucho, ahora es la reina la que guía. Si ella se detiene en la rama de un árbol allí se detienen todas la obreras amontonándose en un denso racimo alrededor de la soberana. Pero mientras el enjambre cuelga de la rama hay muchas abejas actuando como exploradoras, buscando un árbol hueco, una caja vacía. Cuando lo encuentran el racimo se disuelve y sigue como una nube a las exploradoras hacia el nuevo hogar.

Enjambre en la rama de un árbol.

Pero la antigua colmena ha quedado sin reina, hasta que al cabo de unos días sale la primera de ellas de su celda que debe unirse a los machos y quedar fecundada para la puesta de los huevecillos. Pero no lo hará con los machos que han quedado en la colmena (puede que por motivos de consanguineidad) sino que comenzará su “vuelo nupcial”.

Hay lugares para ello, no todos valen. De alguna forma los zánganos saben que lugares son los propicios para los vuelos nupciales de la reinas que los atraen con el perfume que desprenden de su glándula mandibular. En esos lugares esperan los zánganos cada año a las reinas que saben donde encontrarlos. La reina repite durante varios días en vuelo nupcial, se introduce en la colmena y ya no vuelve a salir de ella, a no ser por la piquera con un nuevo enjambre.

La reina al nacer eliminó sin contemplaciones al resto de reinas de repuesto que las obreras venían manteniendo en sus celdas reales. Las obreras limpiarán y retirarán los restos de los cadáveres. Pero puede ocurrir algo que Karl Von Frisch, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1973, en su libro La vida de las abejas relata así:

Pero cuando la población está de “humor” para hacer un nuevo enjambre, las obreras protegen las celdas donde mantienen a las reinas sobrantes defendiéndolas de los ataques de la reina pues ésta sin titubeos caería sobre las recién nacidas tan pronto como asomaran de sus celdas. Las reinas presas en sus celdas sacan su trompa a través de una hendidura practicada en la cubierta de la celda, y las obreras las alimentan por ella.

Un duo especial resuena en la colmena, la reina libre lanza un “tuut” y también las encerradas hacen sonidos parecidos, que desde dentro de su prisión se oye como un “cuac” repetido. Los apicultores dicen que este segundo grito es a manera de pregunta, que se repite mientras se reciben los “tuut” como contestación. Las abejas no oyen pero debido a su extremada sensibilidad táctil pueden apreciar cualquier tipo de sonido. Bien por los sonidos o por el olor, las reinas presas saben si la reina libre ha salido de la colmena con un enjambre, si es así, salen de sus celdas. Una quedará como madre de la colmena, las otras serán sacrificadas.

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