Terapeutas privados contra Harvard

La depresión y la religión, ¿remedio o trastorno psicológico?

Regularmente la prensa recoge investigaciones o estudios que aportan remedios contra la tan temida depresión. La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble que en el varón, achacándose a factores hormonales.

Alazul Digital | La Redacción
La depresión, ¿enfermedad o alerta de que algo "no va bien"?
Publicado: 27/04/2013 - 11:14 / Actualizado: 27/11/2014 - 10:36

La ciencia médica la aborda como una enfermedad clasificándola en tres tipos: la severa que impide llevar la vida habitual; la distimia, menos grave; y el trastorno bipolar que se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo. La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble que en el varón, achacándose a factores hormonales.

Podemos encontrar todo tipo de remedios. La industria farmacéutica ofrece lógicamente medicamentos como los tricíclicos, o los inhibidores de la monoaminoxidasa, los ISRS que afectan a los neurotransmisores como la dopamina o la noradrenalina, etc.  El naturismo ofrece hierbas como el Hypericum perforatun. También existe una diversidad de remedios a base de salvia, geranio, pomelo, jazmín, lavanda, limón, mandarina, naranja, manzanilla, rosa, sándalo, ginseng, etc.  Y una variedad de recomendaciones como ser más activo, realizar ejercicios, relajarse y meditar, hablar, escribir, analizar, distraerse, etc.

Aunque desde el punto de vista médico se prohíbe la ingesta de alcohol cuando se padece depresión, desde otros ámbitos se recomienda una copita de vino para alegrar el espíritu Y los remedios inspirados por la publicidad son innumerables: desde cambiar de coche a comprar un apartamento en una zona residencial o hacer una visita a la agencia de viajes pasando por comprar el último perfume, o alguna prenda de ropa de alguna marca, la peluquería, la cirugía plástica o un implante de mama, etc. Puede decirse que el mundo publicitario es el que más remedios ofrece contra la depresión y muchos de ellos acompañados de sus respectivos estudios científicos que lo abalan.

En esta línea, la institución de enseñanza superior más antigua de los Estados Unidos, caracterizada por su elitismo y admisión selectiva, la Universidad de Harvard,  donde se forman los  futuros ostentadores del poder que configuran el mundo tal como está estructurado y lo vivimos, está promocionando a través los medios de comunicación masiva un estudio cuya conclusión es que la fe en Dios y la oración permiten obtener mejores resultados en los tratamientos psiquiátricos, permitiendo al paciente “un descenso en su depresión y en su intención de provocarse daños a sí mismos".

Sin embargo otros estudios particulares discrepan de la soluciones de Harvard señalando que algunos tipos de religiosidad podrían ser una señal de problemas profundos de salud mental, un mecanismo de defensa para lidiar con el trauma o el estrés sin dirección.

Los terapeutas privados informan que están viendo a niños y adolescentes a través de una serie de creencias religiosas cuya práctica puede ser problemática y cuestionan que esta devoción ayude a los niños y en lugar de ello los aíslen y debiliten en su trabajo escolar y sus relaciones.

Los niños con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), por ejemplo, tenazmente pueden repetir versos sagrados, por ejemplo el Ave María o centrarse en otros rituales no por un sentido profundo de fe, sino más bien como una expresión de su trastorno. “Parece positivo, pero podría ser negativo”, dice Stephanie Mihalas, profesor de la UCLA.

“Estos niños temen que si no obedecen sus reglas religiosas perfectamente”, explica Carole Lierberman, MD, una psiquiatra de Beverly Hills, “Dios les castigará”.  Algunos niños sufren de escrupulosidad, una forma del trastorno obsesivo compulsivo que implica un sentimiento de culpa y vergüenza. Las víctimas se preocupan obsesivamente de que han cometido blasfemia, han sido impuros o han pecado de otra manera.

Se preocupan de que Dios no los perdonará. Y esto puede señalar el inicio de la depresión o la ansiedad, dice John Duffy, un psicólogo clínico del área de Chicago que se especializa en adolescentes. “Los niños que han cometido “errores” con el sexo o el consumo de drogas”, dice, “pueden tener dificultad para perdonarse a sí mismos”.

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