No son casos aislados

Las “Lavanderías de las Magdalenas” en Irlanda

En los Asilos de las Magdalenas o Lavanderías de las Magdalenas de Irlanda las mujeres estaban prisioneras, confinadas por la iglesia católica tras los muros del convento por los pecados de la carne y condenadas a una vida de servidumbre.

Alazul Digital | La Redacción
  1. Lavandería de Magdalena, Cork, Irlanda
  2. Foto de las Lavanderas de Magdalena
  3. Fotos de Hermanas de la Misericordia y "Magdalenas"
Publicado: 09/06/2014 - 13:06 / Actualizado: 20/05/2016 - 08:13

Asilo de las Magdalenas (Magdalene Asylum) es como se conoce a una serie de instituciones dirigidas por la Iglesia Católica en Irlanda bajo la custodia de las Hermanas de la Misericordia.

Se estima que unas 30.000 mujeres fueron internadas en dichos lugares durante los 150 años de historia de dichas instituciones. El último asilo de las Magdalenas cerró sus puertas definitivamente el 25 de septiembre de 1996 en Irlanda.

En 1999 Mary Norris, Josephine McCarthy y Mary-Jo McDonagh, tres ex internas, dieron testimonio de la clase de trato inhumano que habían recibido. María Norris y Josephine McCarthy pasaron tres años de trabajos forzados, ejecutados en el silencio y la oración, después se decidió que estaban en peligro moral y que no eran aptas para vivir en la sociedad irlandesa.

Los dos eran adolescentes cuando llegaron allí, Norris en los años 1950 y McCarthy en la década de 1960. Su único crimen aparente fue violar el código moral dictado por la iglesia. En ese momento la iglesia, y no el Estado, era la fuerza más poderosa en Irlanda. No había proceso jurídico alguno y ni apelación posible.

Ambas provenían de hogares con problemas y habían pasado tiempo en orfanatos católicos; fueron enviadas a los Asilos de las Lavanderas como sirvientas. Ellas fueron entregadas a las monjas porque se sospechaba que o bien eran, o estaban a punto de llegar a ser sexualmente activas. Josephine dice que fue acusada de tener sexo en el asiento trasero de un coche.

Se les dio nuevos nombres por las monjas para ayudar a romper con su pasado. Nadie sabe cómo fueron enviadas muchas mujeres a las lavanderías.

La iglesia era la única autoridad, como explica Norris "yo hubiera preferido estar en la cárcel de mujeres. Al menos hubiera sabido cuando me iba"."Mi madre no sabía dónde estaba. Mis hermanas no sabían dónde estaba. Nadie sabía dónde estaba", dijo Norris. "Me han hecho sentir una persona sucia toda mi vida", añadía McCarthy.

Contaba McCarthy que las mujeres se levantaban sobre las 5 de la mañana, iban a Misa, desayunaban y comenzaban a trabajar hasta las 7 de la noche que iban a dormir. "Eso fue todo. Esa era nuestra vida. Y no nos atrevíamos a hacer preguntas". Fregando, se suponía que debían lavar sus pecados. Limpiaban la ropa de los orfanatos, las iglesias, las prisiones e incluso la carnicería local. Además de lavar todos los días, cada "Magdalena" tenía que orar en voz alta por sus pecados.

Norris fue finalmente liberada cuando una tía en Boston comenzó a hacer averiguaciones. McCarthy fue rescatada por un hermano en Londres.

Según McCarthy y Norris, la experiencia era más dura en las madres solteras. Sus niños les eran separados al nacer y se los llevaban a los orfanatos, a veces en el mismo recinto. Ambas recordaban una mujer que podía ver y escuchar a su hijo. La mayoría de los bebés fueron finalmente adoptados por buenas familias católicas de los Estados Unidos.

Las lavanderías llevaban el nombre de María Magdalena, la mujer caída que se convirtió en uno de los seguidores más cercanos de Jesús. Historias calcadas de la tradición Budista, como la mujer MATANHA de la "casta de las polillas" que encontró un discípulo de Buda y que comenzó a llorar conmovida por sus palabras y se convirtió al budismo y vistió el hábito de los mendicantes de Gautama Buda... Y de otras muchas historias semejantes recogidas de otras tradiciones.

Una de las antiguas instituciones de la Magdalena en Waterford es ahora un campus universitario. Niall McElwee, un sociólogo que enseña allí, ha escrito acerca de las Magdalenas.

Dijo que las niñas podrían ser enviadas a la institución por los párrocos, por los vicarios católicos o miembros de la familia. Aunque algunas personas conocían la existencia de las lavanderías, según McElwee, lo que pasó detrás de los muros del convento era en gran parte un misterio.

Vincent Browne, fundador de la revista Magill, uno de los editores y periodistas más respetados de Irlanda cree que lo que pasó con las "Magdalenas" tiene mucho que ver con la actitud de la gente sobre el sexo y las mujeres. "Esa parte de la veneración de la Santísima Virgen ha servido para otorgar un estatus a la virginidad", dijo. "Las mujeres que habían tenido relaciones sexuales, dentro o fuera del matrimonio, eran considerados como impuras e imperfectas”.

Browne dice que las monjas creían que a través del sufrimiento y del trabajo duro en las lavanderías, para la mayor gloria de dios, podrían encontrar la salvación en el cielo. Y que serían preservadas para el más allá, a pesar de que su vida en la Tierra iba a ser dura y difícil.

Cuando las últimas lavanderías finalmente fueron cerradas, la mayoría de las Magdalenas no tenían a dónde ir. Muchas de ellas residen en hogares y conventos de todo el país, algunas atendidas por las mismas monjas que antes las encerraban.

Las Magdalenas cerraron sus puertas en Irlanda definitivamente en 1996, pero cuántos lugares semejantes quedarán aun funcionado en algunos países en vías de desarrollo de Centroamérica, África, Filipinas... o en países teóricamente desarrollados como España o Italia, etc… controlados en gran parte, aún hoy en día, por la iglesia.

Video/s
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1º - Reportaje de diapositivas tomadas en el abandonado convento Santa María del Buen Pastor, Lavandería de Magdalena, Cork, Irlanda.
 

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