Familas acomodadas

Investigan a la Iglesia Católica de Chile por dirigir una red de robo de bebés

La iglesia católica en Chile se encuentra bajo investigación por robo de bebés recién nacidos de madres solteras.

Alazul Digital | La Redacción
Fuente: The Guardian
Líderes de la iglesia admiten que han sabido de la red durante al menos 10 años.
Publicado: 17/05/2014 - 21:15 / Actualizado: 28/11/2014 - 20:20

La iglesia católica de Chile está siendo investigada, acusada de liderar una red de robos de bebes. A diferencia de España y Argentina, donde los bebes eran robados a las familias pobres o con dificultades económicas, los motivos en Chile eran proteger la reputación de familias acomodadas del estigma social que para estas familias cristianas supone la maternidad de una mujer soltera.

La policía investiga decenas de casos en los que las mujeres solteras que quedaban embarazadas se veían presionadas por los sacerdotes para renunciar a su hijo.

La mayor parte de los casos que se están investigando ocurrieron entre los años 1970 y 1980, pero algunos datan de 2005. Se está trabajando para determinar cuántos niños están involucrados.

Hasta el momento se ha documentado una red de familias ricas, ginecólogos, trabajadores sociales, abogados y, en el centro del esquema, Gerardo Joannon, un sacerdote muy conocido y popular.

Este sacerdote ha admitido que trabajaba con 10 médicos que ayudaban a coordinar las adopciones. "Una mujer soltera joven que tenía un bebé estaba muy mal visto", dijo a la prensa. "Yo no diría que ha tirado su vida por la borda, pero era algo parecido a eso. Nadie quería casarse con ellas."

Entrevistado por un equipo de la televisión chilena, el popular sacerdote declaró que no iba a ayudar a la investigación y que no tenía nada más que decir. Funcionarios de la iglesia dijeron entonces que Joannon ha recibido la orden de abstenerse de hablar más acerca del entramado; los investigadores creen que al menos hay seis hospitales implicados en el área de Santiago.

Una de las madres ha dicho que el sacerdote Gerardo Joannon la presionó a renunciar a su hijo, y alega que cuando ella se negó, él participó en la desaparición de su hija recién nacida. Una segunda madre describió a Joannon acechando en la sala de maternidad, presionándola a entregar a su recién nacido.